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Estampas de Italia en la escultórica habanera
Por: Thais Ariza
Fotos: Rolando Pujol
Amplio y diverso es el legado de la cultura italiana en la escultórica habanera. Su impronta por estos recodos ha devenido en acervo patrimonial de La Habana y parte de su atributo turístico.
La Habana es un balcón al litoral, y entre las historias esculpidas que miran al mar también está la huella italiana. Ya sea en el descomunal Cristo de La Habana, mayor escultura del mundo en mármol blanco de Carrara realizada por una mujer –la cubana Jilma Madera–; modelado en Italia, fue bendecido allí por el Papa. O en la estatua ecuestre en homenaje a Antonio Maceo, fundida en bronce por el italiano Doménico Boni, más hacia el oest e, andando por el Malecón.
Al final del Paseo del Prado se visualizan la exuberante Fuente de la India, obra en mármol blanco de Carrara del italiano Giusseppe Gaggini, y el emblemático Capitolio Nacional a cuya entrada, y recibiendo a cuanto visitante acude al recinto, se yergue la gigantesca “Estatua de la República” –tercera más alta del mundo bajo techo–, construida en Italia y esculpida por el italiano Angelo Zanelli, escultor asimismo de las dos efigies de la entrada al edificio; la opulenta decoración del Capitolio también lleva la influencia italiana en el estilo renacentista, en las incrustaciones cinceladas por manos de reconocidos escultores italianos y en los mármoles importados de Italia.
Aldo Gamba, artista italiano, dejó su sello en la estatua ecuestre, moldeada en bronce, del Generalísimo Máximo Gómez, empinada a la entrada del túnel de la bahía; y en el delicadísimo conj unto escultórico La Fuente de las Musas, bella combinación de juegos de agua y colores, presto a dar la bienvenida a Tropicana, noche tras noche, desde 1952. Por la barriada del Vedado, el obelisco que corona la Avenida de los Presidentes es uno de los más magistrales conjuntos escultóricos capitalinos, erigido en mármol italiano y diseñado por Giovanni Nicolini.
En la arquitectura militar colonial de la otrora villa de San Cristóbal de La Habana subyace el talento del ingeniero militar Juan Bautista Antonelli e hijo, ambos italianos, a quienes se les debe los torreones de La Chorrera y Cojímar y los castillos de San Salvador de la Punta y los Tres Reyes del Morro. Hoy, éste es parte del recinto ferial del Parque Morro-Cabaña que acoge, del 5 al 9 de mayo, a la XXVIII Feria Internacional de Turismo de Cuba, dedicada este año a Italia, cuya impronta titila aún por las calles habaneras. |